El aroma de chiles tostados y especias en el aire, la promesa de un caldo rojo y el eco de una celebración familiar apenas se avecinan. Con pocas excepciones, pocos platos en México comparten el tipo de conexión con la tradición y la comunidad que alimenta el pozole rojo. Más allá de una sopa humilde, cada cucharada es un viaje a través de siglos de historia, un tributo a los productos nativos y al corazón de las celebraciones mexicanas.
Pozole rojo: una incursión en el corazón de la cocina mexicana
No te daré una receta, te llevaré a un viaje para entender por qué cada ingrediente está allí, los secretos de su sabor inigualable y su elaboración es como casi un rito inolvidable, un recuerdo vivo. Para entender el pozole, hay que entender su historia. Su nombre proviene del náhuatl “pozolli”, que puede traducirse como “espumoso” por la espuma que genera el maíz al cocer. Fue reflejado en los códices precolombinos, siendo un platillo ceremonial de notable relevancia. En la historia antigua, los aspectos son más oscuros y discutibles, pero a lo largo de la historia estos rezagos lo consolidaron como emblema culinario mestizo. Hoy, el pozole rojo, especialmente popular en estados como Jalisco y Michoacán, es el vínculo de festividad. Siendo un platillo esencial en las mesas durante las fiestas patrias, cumpleaños o cualquier evento que genere un banquete.
El alma del plato: maíz cacahuazintle nixtamalizado
El maíz cacahuazintle se encuentra en el corazón de un pozole auténtico: es un grano grande, blanco y harinoso. Este maíz pasa por un antiguo proceso de nixtamalización, fermentándose en agua con cal viva. No es solo para quitarle la cáscara al maíz, sino un proceso crítico que:
- Desarrolla un sabor y aroma únicos, imposibles de imitar.
- Eliza el grano, dejando que “florezca” durante el proceso de cocción y se hinche para una textura suave y suavidad.
- Incrementa su valor nutricional, especialmente en niacina, vitamina B3.
Se puede encontrar maíz cacahuazintle precocido en un restaurante de tortillas o en un mercado en México.
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La Trinidad de Chiles: Base de color y sabor
El color característico y profundo del pozole rojo proviene no de un chile, sino de tres. El chile guajillo es la estrella principal; aporta el color rojo brillante y una acidez suave; no es muy picante. Segundo, el chile ancho: este es el chile poblano seco; ofrece notas dulces, pasas y aporta un tono rojizo más oscuro al caldo. Finalmente, el chile de árbol (opcional): unas pocas piezas en seco de este chile ayudarán a dar brillo a la sopa con un sabor directo que atrapa el paladar. Agréguelo al gusto.
La carne: el fundamento del sabor
La carne de cerdo es una elección tradicional. Para obtener un caldo con cuerpo y una carne jugosa, lo más importante es usar distintos cortes. Algunos sugieren el siguiente procedimiento:
Codillo o Espinazo La carne y el hueso proporcionarán cantidad de colágeno en el caldo, el cual quedará con un cuerpo y un sabor estupendo después de tres horas de cocción. Paleta o cabeza de lomo: Desmenuzadas, es lo mejor, pero primero habrá que hervirlas a fuego lento durante tres horas también.
Receta detallada: cómo preparar un pozole rojo inolvidable
- Tiempo de preparación: 30 minutos.
- Tiempo de cocción: 3 a 3.5 horas.
- Porciones: entre 8 y 10 porciones generosas.
Ingredientes:
1 kg de maíz cacahuazintle para pozole precocinado, bien enjuagados.
1.5 kg de carne de cerdo en cubos o en rebanadas gruesas.
1 cabeza de ajo, cortada por la mitad horizontalmente.
1 cebolla blanca grande, dividida en cuatro.
Sal de grano al gusto.
Hojas de laurel (2-3).
Para la salsa roja:
10 pimientos guajillo, sin semillas ni rabo.
3 chiles anchos, sin semillas ni rabo.
Pimientos de árbol 2-4 *, al gusto (sin rabo ni semillas – opcional).
4 dientes de ajo grandes.
½ cebolla blanca.
1 cucharadita de comino entero.
1 cucharadita de orégano mexicano seco.
Proceso paso a paso de preparación:
Primero, en una olla grande pon la carne de cerdo, la mitad de la cabeza de ajo, el cuarto de cebolla y las hojas de laurel. Añade agua lo suficiente para cubrir generosamente los ingredientes. Puedes agregar aproximadamente 5 o 6 litros de agua y sal. Lleva al fuego a punto de ebullición y disminuye a fuego lento hasta que se forme espuma durante los primeros minutos. Déjela tapada y cocine por una hora y media más. Después de este tiempo, lave el maíz pozole y añádalo a la olla.
Deja cocinando el maíz por 30 minutos; quedará listo cuando la carne ya esté suave y pueda deshacerse y el maíz esté blando “florecerá”.
Luego haga la salsa. Ase los chiles en un comal o sartén previamente calentado, por unos 15 o 30 segundos a cada lado hasta que despidan un aroma cálido. No deje que se quemen o amargarán el caldo. Luego póngalos en una olla y cúbralos con agua, déjelos remojar por unos 20 a 25 minutos. Luego escurra los chiles y métalos al molcajete con los 4 dientes de ajo, la media cebolla, comino, orégano y el caldo hasta que la consistencia de la salsa quede lista.
Finalmente, una vez que la carne está cocida, retírela de la olla y deshébrala. Ponga la carne en el pozole y añada sal al gusto. Cocine otro rato, unos 30 minutos, para asegurar que todos los sabores se hayan mezclado bien. Sirva en un tazón junto con los condimentos de su preferencia.
Ofrece en pequeños tazones, una ensaladera: lechuga finamente cortada en rebanadas delgadas, rábanos en rebanadas delgadas, cebolla blanca finamente picada, orégano seco para espolvorear al gusto, limones cortados, chilito picante molido, tostadas acompañadas de chile en polvo.
¡Buen provecho!
¡Buen provecho!

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