Enchiladas Caseras: ¿Cómo Preparar el Clásico Mexicano?

Enchiladas Caseras: ¿Cómo Preparar el Clásico Mexicano?



El sonido característico de una cocina mexicana es ese leve chispeo que marca el contacto de una tortilla de maíz con el aceite hirviendo. Ese momento previo es el preludio de uno de los platos más emblemáticos y versátiles de México: la enchilada. Su nombre cuenta su historia: la tortilla ha sido 'en-chil-ada', es decir, manchada con salsa de chile.



El arte de la enchilada Técnica ancestral que define un estándar mexicano


Lejos de ser una única receta, la enchilada es una técnica, un recurso culinario que, según la región, adquiere un sabor distintivo de color, un punto de textura nuevo. En este post vamos a hablar sobre el estilo actual de unas enchiladas clásicas.

La Trinidad inquebrantable: tortilla, salsa y relleno

Una buena enchilada descansa sobre tres principios fundamentales. Fallar en uno es comprometer irremediablemente el resultado final.

La tortilla: El lienzo de maíz

Todo comienza con una buena tortilla de maíz. Sin embargo, lo que diferencia a un experto de un aficionado es lo que ocurre en uno de los pasos siguientes: la tortilla ha de ser pasada por aceite caliente antes de que se la sumerja en la salsa. Este paso crucial, que dura apenas unos segundos por cuerda, cumple tres funciones vitales:

Da sabor: El maíz apenas tostado hace un apetitoso contraste.

Crea una barrera: Impermeabiliza la tortilla, para que no se desmorone al contacto con la salsa.

Flexibilidad: La calienta y la convierte en una pieza perfectamente maleable para cubrir y rellenar sin romperse.

La salsa: El alma del platillo

La salsa no es una salsa; es, literalmente, las entrañas de la enchilada. Hay dos familias principales:

Salsas rojas: Generalmente hechas con chiles secos y jitomates asados. A menudo, una mezcla de chiles se utiliza para su elaboración: chiles guajillo (para dar color y un tono ácido frutal) y chiles anchos (añaden dulzor y ahumados). Su sabor es profundo, intrincado y su calor embriagador.

Salsas verdes: Su base es el tomatillo (tomate verde), que le da su característica acidez chispeante. A esto se suman chiles frescos como los serranos o jalapeños, cilantro y ajo. El resultado es una salsa chispeante y fresca, con craterizaciones más directas de picante.

Para aventurarse a través de la vasta gama de chiles, libros como el de Cocina Larousse son una fabulosa herramienta para entender el carácter del sabor de la planta.

El Relleno: Un Corazón Sencillo

Dado que la salsa es el plato principal, el relleno suele ser simple. Sirve para acompañar en textura, de forma similar a una contraposición casi poética. Las opciones clásicas son conocidas:

Pollo deshebrado: Simplemente cocido con ajito y cebolla.

Queso fresco o ranchero: Desmoronamos el queso fresco o ranchero y, con frecuencia, añadimos un poco de cebolla picada.

Papa con chorizo: Un plato clásico del Bajío.

Quitar el aspecto feo del montaje: Paso a paso a la perfección.


Recuerde, esta etapa hace que las cosas sean divertidas. Lo es la agilidad que se tiene para hacer este proceso en un espacio reducido sin perder tiempo y sin errores.

  1. Prepara tus estaciones: Pon la salsa tibia en un plato hondo, pero de poco fondo. El relleno debe estar listo en otro plato. El sartén con el aceite caliente, al fuego medio. Y un platón listo para recibir las enchiladas terminadas.
  2. En punto de aceite: Sumerge una tortilla en el aceite caliente durante 5-10 segundos por lado, tomando las pinzas para que no se queme. Debe quedar suave, no dorada ni crocante. Escúrrela bien.
  3. Bañada: Inmediatamente, coloca la tortilla caliente en la salsa tibia y báñala fastidiosamente.
  4. Rellena y enrolla: Haz que la tortilla quede posada en el platón para que le coloques relleno por el centro. Añade unos cuantos pedazos de aguacate y enrolla. (O dobla simplemente hacia adentro por la mitad).
  5. Repite: Continúa el proceso con el resto de las tortillas, colocándolas una al lado de la otra.

Importante: Las enchiladas más tradicionales se sirven así, directamente del comal al plato. La versión horneada, gratinada con queso, es una variante específica y deliciosa conocida como Enchiladas Suizas.

La Coronación: Guarniciones que No Pueden Faltar

Una enchilada desnuda es una enchilada incompleta. Los acompañamientos finales son los que aportan frescura, textura y balance.

  • Queso Fresco o Añejo: Desmoronado generosamente por encima. Aporta salinidad.

  • Crema Mexicana: Un hilo de crema (más fluida y ligeramente más ácida que la crema agria) para dar riqueza.

  • Cebolla Blanca o Morada: Finamente fileteada. Un truco es pasarla por agua fría o curtirla en jugo de limón para suavizar su sabor.

  • Cilantro Fresco: Picado, para un toque final de aroma.

Un Universo de Variedades

La técnica de la enchilada ha dado lugar a innumerables variantes regionales, demostrando su increíble versatilidad:

  • Enchiladas Suizas: Bañadas en salsa verde, cubiertas con abundante crema y queso manchego, y gratinadas hasta burbujear.

  • Enchiladas Potosinas: Originarias de San Luis Potosí, únicas porque la masa de la tortilla lleva el chile en polvo integrado.

  • Enchiladas Mineras: Típicas de Guanajuato, rellenas de queso y cebolla, bañadas en una salsa de chile guajillo y servidas con zanahorias y papas en cubos fritas por encima.

Receta Detallada: Enchiladas Verdes Suizas con Pollo

Tiempo de preparación: 25 minutos Tiempo de cocción: 40 minutos Porciones: 4 personas (12 enchiladas)

Ingredientes:

Para la Salsa Verde:

  • 750 g (1.5 lbs) de tomatillos (tomate verde), sin cáscara y lavados

  • 1/2 cebolla blanca en trozos

  • 2 dientes de ajo

  • 1-2 chiles serranos, sin tallo (ajustar al gusto)

  • 1/2 taza de cilantro fresco

  • 1/2 taza de caldo de pollo

  • 1/4 taza de crema mexicana espesa (o crème fraîche)

  • Sal al gusto

Para el Relleno y Montaje:

  • 1 pechuga de pollo grande, cocida y deshebrada (aproximadamente 2-3 tazas)

  • 12 tortillas de maíz de buena calidad

  • 1 taza de aceite vegetal o de maíz para freír

  • 200 g (aprox. 2 tazas) de queso manchego, menonita o cualquier queso que gratine bien, rallado

  • Sal y pimienta al gusto

Para Adornar:

  • Más crema mexicana

  • Aros de cebolla morada, finamente fileteados

  • Cilantro fresco

Preparación Paso a Paso:

  1. Cocción de la Salsa: En una olla, coloca los tomatillos, el trozo de cebolla, los ajos y los chiles serranos. Cubre con agua y lleva a ebullición. Cocina a fuego medio hasta que los tomatillos cambien de un verde brillante a un verde olivo pálido (unos 10-15 minutos). Consejo del chef: No los cocines de más o la salsa puede amargarse.

  2. Licuado de la Salsa: Escurre los vegetales cocidos y colócalos en la licuadora. Añade el cilantro fresco, el caldo de pollo y una pizca de sal. Licúa a alta velocidad hasta obtener una salsa tersa.

  3. Sazonado Final de la Salsa: Vierte la salsa en la misma olla a fuego medio. Cuando empiece a hervir, baja el fuego y deja que se sazone por 5 minutos, moviendo ocasionalmente. Retira del fuego, incorpora la 1/4 de taza de crema para darle la textura "suiza" característica y ajusta de sal. Reserva.

  4. El Ritual de la Tortilla: Calienta el aceite en un sartén amplio a fuego medio-alto. Usando pinzas, pasa cada tortilla por el aceite durante 5-10 segundos por lado, solo hasta que esté suave y flexible. Colócalas sobre un plato con papel absorbente para retirar el exceso de grasa.

  5. Montaje para Hornear: Precalienta el horno a 180°C (350°F). Sumerge cada tortilla frita en la salsa verde tibia, asegurándote de que quede bien cubierta. Coloca una porción de pollo deshebrado en el centro y enrolla la tortilla. Ve acomodando cada enchilada, con el doblez hacia abajo, en un refractario para horno.

  6. El Gratinado Suizo: Una vez que todas las enchiladas estén en el refractario, báñalas con el resto de la salsa verde y cubre generosamente con todo el queso rallado.

  7. Horneado y Reposo: Hornea durante 15-20 minutos, o hasta que el queso esté completamente derretido, burbujeante y ligeramente dorado. Deja reposar por 5 minutos antes de servir.

  8. Servicio Final: Sirve 3 enchiladas por plato, adornando con un hilo de crema fresca, unos aros de cebolla morada y hojas de cilantro. Acompaña con frijoles refritos para una experiencia completa.


En conclusión, la enchilada es mucho más que una receta; es un concepto. Es la celebración del maíz y el chile, dos pilares de la cocina mexicana. Una vez que dominas la técnica fundamental (el rápido beso del aceite, el generoso abrazo de la salsa), se abre ante ti un mundo de posibilidades.

Así que la próxima vez que pienses en enchiladas, recuerda su nombre y honra el proceso. El resultado será, sin duda, espectacular. ¡Buen provecho!

1 comments

  1. Muy útil tu explicación, me sirvió justo para mis tareas.
    Nunca tuve claro cuándo usar la regla de tres directa o la inversa.
    Uso el calculador de regla de tres directa e inversa para comprobar mis resultados y entender la diferencia.
    Ahorra mucho tiempo cuando tienes varios ejercicios.
    Sin duda una herramienta imprescindible.

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